CNE impulsa estrategias para disminuir riesgos en volcanes activos

Foto tomada en la Comisión Nacional de Emergencias, CNE.

La Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE) labora en diferentes alternativas de acción para estudiar, cuantificar y reducir los efectos de los peligros volcánicos y los riesgos asociados.

Los monitoreos, las conferencias científicas, los panfletos, los pósteres, las capacitaciones a la comunidad, guardaparques y guías turísticos y actualización de escenarios de peligro son algunas de las estrategias que desarrolla la CNE ante los eventos mecionados.

También, se trabaja en la señalización con rótulos informativos, preventivos y geoturísticos, y se construyeron refugios para cuidar la vida de los visitantes en el caso de un acontecimiento.

Actualización de mapas

La actualización de los escenarios de peligros volcánicos se delimita en las zonas de mayor a menor grado por caída de ceniza, caída de bloques, gases y descenso de coladas de lava, flujos piroclásticos y corrientes de barro o lahares.

Actualmente, la CNE tiene el escenario del volcán Poás y Turrialba. Ademas, se encuentra en fase de desarrollo del volcán Irazú y actualización y queda pendiente el del Rincón de la Vieja y el Arenal.

Todos estos trabajos están coordinados por el vulcanólogo del comité, Guillermo Alvarado.

Plan de Emergencia

Los parques nacionales donde se ubican estos volcanes han reforzado los protocolos de visitas mediante la instalación de diferentes herramientas preventivas, como son los refugios en caso de erupción, sensores de gases ácidos, uso de cascos, rótulos informativos y la continua revisión de los diversos protocolos para evacuaciones.

Nivel de peligro

El nivel de peligro es muy alto para las vecindades del cráter del Rincón de la Vieja por su frecuente actividad ante el lanzamiento de bloques y gases; mientras que, en los cauces de los ríos y quebradas, es frecuente la generación de peligrosos flujos piroclásticos y corrientes de barro (lahares).

Lo mismo en el caso del Poás y el Turrialba, particularmente hacia el sector occidental, donde los gases y las cenizas son llevados preferencialmente por los vientos predominantes, aunque ello no excluye otros sectores vecinos con peligro de ser alcanzados por bloques balísticos, o crecidas en los ríos y quebradas.

En el caso del Irazú, su mayor peligro son los precipicios volcánicos, los deslizamientos y la posibilidad de una explosión hidrotermal en su flanco norte.

En el Arenal, su principal peligro lo constituye igualmente la inestabilidad de sus laderas rocosas y las fumarolas de alta temperatura, aunque no se pueden excluir eventos imprevistos y extraordinarios.

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