Costa Rica busca financiamiento especial para futuros planes de desarrollo sostenible.

En la 75 Asamblea de Naciones Unidas, este Martes, el presidente de la República, Carlos Alvarado Quesada, participó de manera virtual en las discusiones sobre el “Financiamiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en la era del COVID-19 y el porvenir”.

Entre los panelistas de alto nivel participaron, además, los primeros ministros de Canadá, Justin Trudeau y de Jamaica, Andrew Holness; el Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, el representante del Banco Mundial, David Malpass, y la directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva.

Costa Rica ha liderado las discusiones para otorgar a los gobiernos los recursos necesarios para subsidiar las necesidades emergentes surgidas por la pandemia, así como asegurar el pago de la deuda y así evitar los intereses asfixiantes para las naciones.

El presidente Alvarado enfatizó  la iniciativa FACE -por sus siglas en inglés-, lanzada al mundo por Costa Rica para generar un fondo para aliviar las economías COVID-19.

La Vicesecretaria General de las Naciones Unidas, Amina Mohammed, recalcó en su discurso la iniciativa costarricense al resaltar la importancia de crear mecanismos para el acceso a los recursos existentes o bien, desarrollar  nuevas fuentes de financiamiento, tal como lo propone FACE.  Dejo en claro la enorme oportunidad del encuentro de líderes internacionales para transformar las ambiciosas ideas en realidades sustentables para el mundo de manera que la acción global permita el cumplimiento cabal de la Agenda 2030 para el Desarrollo.

La iniciativa propone utilizar el 0.7% del PIB de las economías más ricas y poderosas del mundo para crear financiamiento con créditos en condiciones favorables y solidarias a los países en desarrollo como forma de ayudar a superar la crisis sanitaria de manera que se cumplan los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030 para el Desarrollo.

“Costa Rica apoya las opciones resilientes para invertir en una recuperación plena y asegurar que la respuesta a la crisis esté alineada con las metas y compromisos de desarrollo global. Utilizar bonos ambientales y climáticos son una respuesta innovadora como herramienta de aceleración e implementación de los objetivos globales internacionales de los países en desarrollo”, expresó 

Alvarado y finalizó diciendo  que ante el dilema moral presente por la emergencia, se deben de considerar acciones financieras excepcionales para que países en desarrollo se recuperen económicamente.

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