Luego de 32 años, recupera a su hijo que fue secuestrado y vendido.

Alejandro Rodríguez Arce

Email: eliasrodar@tcrnoticias.com

Li Jingzhi pasó más de tres décadas buscando a su hijo, Mao Yin, que fue secuestrado en 1988 y vendido. Estaba a punto de darse por vencida de poder encontrarlo, pero en mayo finalmente recibió la llamada que había estado esperando.

Mao Yin era hijo único. La política de un hijo de China estaba en completa vigencia, así que no había posibilidad de tener más. Ella quería que fuera un estudiante aplicado y exitoso, así que lo apodó Jia Jia, que significa «grande».

Empezó a preguntar si alguien había visto a Jia Jia en los alrededores del hotel. Imprimió 100.000 volantes con su foto y los distribuyó por todas las estaciones de tren y autobús de Xian, y colocó avisos en la sección de personas desaparecidas en los diarios locales. Todo sin éxito.

«Me dolía el corazón, quería llorar. Quería gritar», reconoce Jingzhi. «Sentí como si mi corazón se hubieravaciado”

Fue entonces que el 10 de mayo de este año -el Día de la Madre- recibió una llamada de la Oficina de Seguridad Pública de Xian con la increíble noticia: «Han encontrado a Mao Yin».

«No me atrevía a imaginar que era cierto», admite Jingzhi.

En abril, alguien le había dado una pista sobre un hombre que había sido tomado en Xian hacía muchos años. Esa persona le dio una foto de ese niño ya adulto. Jingzhi llevó la foto a la policía, que utilizó tecnología de reconocimiento facial para identificarlo como un hombre que vivía en la ciudad de Chengdú, en la vecina provincia de Sichuan, a unos 700 kilómetros.

La policía lo convenció de que se hiciera una prueba de ADN. Eso fue el 10 de mayo y el resultado coincidió.

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